martes, 10 de febrero de 2009

Ricardo Urgoiti

Ricardo Urgoiti Somovilla (Zalla, Vizcaya, 26 de julio de 1900 -Fuenterrabía, 14 de septiembre de 1979) fue un empresario de la comunicación español y el primer director de Unión Radio. Hijo de Nicolás María de Urgoiti y Achúcarro, creador de La Papelera Española e impulsor de los periódicos El Sol y La Voz, la agencia de noticias Febus (1900), la Sociedad de Prensa Gráfica (que editaba La Esfera, Mundo Gráfico y Nuevo Mundo) y la editorial CALPE.
Tras finalizar en 1921 la carrera de Ingeniería de Caminos en Madrid se traslada a Estados Unidos (1923-1924) para especializarse en el campo radioeléctrico. Allí recala en Schenectady (Nueva York), “cuartel general” de la General Electric. Paralelamente, se inicia en el mundo del deporte, llegando a ser campeón de España de saltos de esquí (1928, 1930,1932).
Ya de vuelta en España funda la revista Radio Ciencia Popular (semanario de divulgación técnica dirigido a los radio-aficionados), y en 1924 se convierte en el principal promotor de la creación de Unión Radio S.A. (URSA), origen de la futura Cadena SER con su primera emisora Unión Radio Madrid (EAJ-7), inaugurada el 17 de junio de 1925 y que rápidamente se convertiría en la primera empresa radiofónica española. Igualmente impulsó y dirigió la revista Ondas, órgano oficial de Unión Radio.
Entre 1925 y 1930 Ricardo Urgoiti realizó una labor frenética en el desarrollo de Unión Radio comprando, realizando fusiones y absorbiendo emisoras (incluso para cerrarlas centralizando así la distribución de emisoras por zonas), de modo que al inicio de la guerra civil era la única gran cadena de emisoras española sin competencia alguna en el sector radiofónico.(Su padre, Nicolás Urgoiti, favorecería el desarrollo de Unión Radio en sus inicios apoyándole desde la prensa y colaborando con la agencia Febus en la redacción de los programas informativos).De carácter inquieto y activo no dudaba en coger el coche y, micrófono en mano, acudir allá donde hubiera una noticia o sobrevolar una ciudad como Sevilla en zeppelin y radiar una transmisión.
En la revista Ondas del 22 de diciembre de 1934 vemos en la portada una fotografía de la Giralda de Sevilla y el “Graf Zeppelin” desde el que Ricardo Urgoiti hizo un “interesante” reportaje. En la página siguiente podemos leer los detalles de este acontecimiento: “La intensa actividad de Unión Radio en todos los aspectos informativos ha tenido un extraordinario éxito con el reportaje realizado desde el Conde Zeppelin”. “…Aprovechando la llegada del Conde Zeppelin a Sevilla se ha hecho una interesante información. El director general de Unión Radio, D.Ricardo Urgoiti, a bordo del dirigible y ante nuestro micrófono allí instalado, fue relatando los detalles más salientes durante la ruta del zeppelín hacia Cádiz. Técnicamente ha sido realizado de esta manera: la emisión lanzada desde el dirigible la recogía un receptor instalado en las afueras de Sevilla; de aquí, por hilo telefónico a nuestra emisora en aquella capital andaluza, y desde ésta, retransmitida a Madrid y Barcelona, también por conductor (sic.) telefónico”.

En este vídeo escuchamos un breve fragmento de dicha emisión realizada por Urgoiti a bordo del Graf Zeppelin:

video

Urgoiti defendía una radio “moderna” en la que lo importante no era la venta de aparatos receptores, sino la venta de programas y contenidos radiofónicos para una audiencia - cliente de su cadena y fuente de financiación de la misma-, igualmente defendía la publicidad como una fuente más de sustento económico (modelo americano de la radio). En su visión comercial de la empresa desarrolla estrategias como la de sacar la radio a la calle con el fin de hacer publicidad propia: el 1 de agosto de 1925 se inauguran las retransmisiones de la radio-móvil de Unión Radio Madrid.
Su concepto de la radio se basaba en una programación amena, culta pero no demasiado elitista (integra diversos géneros musicales: música clásica, ópera, flamenco, jazz, zarzuela, etc.), los trabajadores, artistas y profesionales cualificados eran remunerados por su trabajo. Ricardo Urgoiti no sólo era ingeniero y deportista, sus inquietudes lo hacen un hombre culto, conectado con la generación del 27 a través de la revista La Gaceta Literaria, de la que era responsable de los temas de ingeniería, realizando colaboraciones en el ámbito cinematográfico y cultural con artistas vanguardistas de la literatura, el cine y la música.
Urgoiti había estudiado música y estuvo vinculado a los músicos de la República. Era amigo de Salvador Bacarisse, que fue director artístico de la emisora. Urgoiti y Bacarisse pretendían un equilibrio en la emisora entre música selecta (que se incluía para "educar a la gente") y música popular. Compositores como Conrado del Campo o Fernando Remacha, entre otros, formaban parte de la Orquesta de la Estación (la orquesta de Unión Radio). La crítica musical corría a cargo del compositor Juan José Mantecón (Juan del Brezo) y músicos como Manuel de Falla y Joaquín Turina pudieron escuchar sus interpretaciones en la orquesta de Unión Radio Madrid.
Los contenidos en Unión Radio en los primeros años de sus emisiones estaban centrados en la música, los programas infantiles, las charlas divulgativas (literarias, cientñificas), tertulias radiofónicas (como en la que interviene Ramón Gómez de la Serna), espacios de humor y algunos pequeños espacios informativos. Intelectuales amigos como Ortega y Gasset, Ramón Gómez de la Serna, Luis Buñuel, Federico García Lorca, el doctor Marañón, etc. desfilaron ante los micrófonos de Unión Radio.
Paralelamente a su actividad en la radio Ricardo Urgoiti crea en 1929 la empresa Filmófono, un estudio de grabación de películas de cine sonoras. En un principio Filmófono fue el nombre con el que bautizó Urgoiti su sistema de sincronización sonora de películas, para cuya aplicación fundó en 1929 el estudio de sonorización con el mismo nombre, en un momento en que se estaban implantando las películas sonoras. A partir de esta actividad las actividades de la empresa pasaron a la importación y distribución de películas extranjeras en España, particularmente soviéticas y francesas. Igualmente, se introdujo en la exhibición a través de una pequeña red de salas de cine y de la creación del cine club Proa Filmófono. Al frente de este último Urgoiti colocaría a Luis Buñuel y utilizaría en parte el cineclub Proa Filmófono como plataforma de ciertas películas que luego distribuía Filmófono, colaborando con ello a la diversificación de títulos y procedencias en la cartelera española.
Tras esta estrecha colaboración, Buñuel le propuso a Urgoiti la creación, con capital de ambos, de una compañía productora a lo cual éste accedió iniciando, con el mismo nombre de Filmófono, sus actividades en 1935. Buñuel tenía en mente desarrollar el método de producción estadounidense que había conocido durante su estancia en Hollywood, ampliar la temática del cine español hacia unos terrenos diferentes de lo que se hacía en España y crear un cine popular cercano a los nuevos valores que propugnaban los sectores sociales que apoyaban la República. Para conseguir estos objetivos Buñuel se rodeó de un plantel de colaboradores de calidad. Entre ellos destacaban Eduardo Ugarte como guionista, Eduardo G. Maroto como montador, José María Beltrán como director de fotografía, y en la parte actoral Angelillo, Carmen Amaya o Ana María Custodio, entre otros.
Filmófono, entre 1935 y 1936, produjo cuatro películas: Don Quintín el amargao, dirigida por Luis Marquina, La hija de Juan Simón, dirigida por José Luis Sáenz de Heredia, Nemesio Sobrevila y Luis Buñuel, ¿Quién me quiere a mí?, dirigida por José Luis Sáenz de Heredia y Centinela alerta, dirigida por Jean Grémillon.
A pesar del gran éxito de público de estas cintas la guerra civil española provocó la interrupción de las actividades de la empresa.
Ya en plena guerra civil, la actividad cultural de Urgoiti y su carácter marcadamente liberal y progresista lo apuntan de forma implícita a una ideología izquierdista. En 1937 el gobierno republicano le solicita la coordinación del servicio de radiodifusión de la República pero, ante la amenaza de muerte, huye de Madrid el 1 de febreo de 1937 recalando en Barcelona, donde decide pasarse al bando fascista. Un “chivatazo” a tiempo le informa de que el cineasta Florían Rey lo ha acusado de “rojo” en los círculos franquistas. Abandona así España a mediados de febrero instalándose primero en Francia y posteriormente en Argentina donde vcºse instala hasta su regreso a España en 1943. (Balsebre, A. Historia de la radio en España, Vol.I). Según relata Joaquín Ruiz, ingeniero de Unión Radio Urgoiti "se enteró de que su vida corría peligro porque estuvo amparando en Radio Madrid a un comandante de aviación adicto (sic.) a los militares, que posteriormente fue fusilado con su compañero y primo mío, don José Ruiz Casaux, también comandante de aviación, además Ricardo Urgoiti era amigo íntimo de don Ignacio Corujo, que fue fusilado en Barcelona, en el castillo de Montjuic, y que estuvo sirviendo de enlace entre el aviador , señor Escario, que se encontraba refugiado en la misma casa en que vivía la mayor de mis hermanas, y José Antonio Primo de Rivera, que estaba prisionero en Alicante, donde fue fusilado". (Lorenzo Díaz, La Radio en España 1923-1997 pág. 163-164)
Tras su salida en plena guerra civil Unión Radio quedó al frente de Virgilio Oñate Sánchez, ingeniero de la ITT Standard Eléctrica, una de las empresas propietarias mayoritarias de URSA y que tras la guerra civil se convertiría en el director general de la nueva cadena SER
En este tiempo de exilio Ricardo Urgoiti se desvincula de la radio y se dedica a la producción cinematográfica con su productora Filmófono: La canción que tú cantabas, dirigida por Miguel Mileo en 1939 y Mi cielo de Andalucía, dirigida por el propio Urgoiti en 1942. A partir de este año Urgoiti no vuelve a producir ninguna película más, alejándose definitivamente del mundo del cine y poniendo fin a las actividades productoras de Filmófono.

En 1951 (regresa a España en 1943)vuelve a entrar en el Consejo de Administración de la Cadena SER pero sin el poder que tuvo en sus inicios como director. Seis años más tarde funda la empresa farmacéutica Antibióticos, especializada en la producción de penicilina. En 1976 le nombraron vicepresidente de Antibióticos y presidente de IBYS (Instituto de Biología y Sueroterapia). Colaboró en la prensa especializada escribiendo artículos divulgativos de carácter científico y técnicos relacionados con la electrónica, los descubrimientos y las nuevas tecnologías. Sus últimos años fueron especialmetne duros tras la pérdida de dos de sus hijos, Ricardo (asesinado en 1972 en su despacho) y Fernando y una ceguera progresiva que no impidió, sin embargo, empañar su personalidad relevante en la historia de la radiodifusión en España.