viernes, 27 de febrero de 2009

El consultorio de Elena Francis

El Consultorio de Elena Francis fue un programa originario de Radio Barcelona (cadena SER), emitido desde 1947 hasta 1984 y uno de los programas más representativos de la radio “para mujeres” durante la dictadura de Franco. En octubre de 1966 pasó a emitirse por Radio Peninsular y Radio Intercontinental.

El origen de este programa se remonta a la amistad entre Ramón Barbat, director de Radio Barcelona por aquel entonces, y José Fradera Butsems, un industrial catalán propietario del Instituto y Laboratorios Francis, dedicados a los cosméticos y productos de belleza. Ramón Barbat le propuso a su amigo realizar un programa dedicado a las mujeres y patrocinarlo con su firma. En la primera reunión allá por el mes de octubre de 1947 a la que acudieron Ramón Barbat, Josep Fradera y su esposa Francisca Elena Bes, Jaime Torrens (jefe de programas), Jorge Janer (jefe de emisiones), Isidro Sola y Ángela Castells (guionista) se le dio forma y nombre al programa. El consultorio, inicialmente dedicado a cuestiones de belleza, llevaría el nombre (invertido y abreviado) de la esposa del industrial catalán; Jorge Janer propuso una melodía como sintonía: Indian summer, del compositor Víctor Herbert, e interpretada por la orquesta de André Costellanetz.
"Indian Summer" interpretada por Glen Miller y su orquesta:

El espacio dirigido al público femenino, de 30 minutos de duración, se estructuraba en torno a la correspondencia que dirigían las radioyentes a una “experta” (Elena Francis), que contestaría a las dudas, consultas y confidencias planteadas. Un total de 7 cartas eran las que se respondían (previo guión) diariamente, cartas que se ajustaban al “perfil de mujer española y católica” aceptado moralmente por la sociedad del momento y, por supuesto, por la censura. Los problemas planteados iban desde cómo eliminar las patas de gallo a cómo afrontar la infidelidad del esposo.
En noviembre de 1947 empezó a emitirse el programa, que rápidamente derivó también en consultorio sentimental ante la gran cantidad de cartas que se recibían solicitando ese tipo de asesoramiento.
A lo largo de su dilatada vida en las ondas, Elena Francis fue interpretada por diferentes voces: la primera fue María Garriga, actriz radiofónica que sería sustituida por Rosario Caballé, del cuadro escénico de Radio Barcelona. Le siguieron después María Teresa Gil, Soledad Ambrojo y, a partir de 1962, Maruja Fernández del Pozo, que permanecería ya hasta el fin del programa en 1984. La primera voz que daba lectura a las cartas era María del Carmen Torres y en los últimos años Pilar Morales.
Los guionistas responsables del programa y que redactaban las respuestas radiadas fueron Ángela Castells (desde 1947 hasta 1952), Maria Castañé, Joaquina Algars, L.Taboada, Eduardo Alarcón (entre 1959 y 1962) y Juan Soto Viñolo desde 1966 hasta su fin en 1984.
El primero que se atrevió a “desnudar” a Elena Francis fue Gerard Imbert en su libro Elena Francis, un consultorio para la transición(1982): "El consultorio radiofónico de Elena Francis no es más que un simulacro, un fetiche; pero se trata de un simulacro en el que en realidad no existe ni siquiera estafa. Elena Francis es su voz simplemente, una voz hecha carne que no necesita de encarnación personal. Existe realmente, socialmente, como representación ideológica, como hecho del lenguaje. Y no se puede hablar en este caso de una usurpación de identidad, sino de una creación ficticia de identidad”. El consultorio se desarrollaba en un marco de claras connotaciones nacionalcatólicas y de defensa de una imagen tradicional de la mujer.
Aunque supuestamente Francisca Elena Bes era la que atendía inicialmente las respuestas, la realidad es que el consultorio de Elena Francis era un programa patrocinado por una empresa cuyo objetivo era la venta de sus productos. Las respuestas a las cartas estaban escritas por el equipo de guionistas de Radio Barcelona. El halo de misterio que rodeó siempre al personaje de Elena Francis perduró hasta sus últimos años de emisión, misterio al que los responsables del programa también colaboraban con un pacto de silencio respecto a la verdadera identidad del personaje. Y es que las mujeres (y algunos hombres también) que escribían a Elena Francis necesitaban creer en ella, en su realidad física más allá de los micrófonos. La campaña publicitaria de los laboratorios Francis (Bel Cosmetic) no se quedaba en la radio, la publicidad en la prensa contribuyó a mantener el “engaño” mediante entrevistas tras sus viajes al extranjero o la carta publicada el domingo 6 de mayo de 1984 (La Vanguardia), cuatro meses despúes de su desaparición en antena:
"DE ELENA FRANCIS A SUS CONSULTANTES
Mis queridas consultantes y amigas de tantos años:
Soy ELENA FRANCIS: Francisca Elena Bes Calbet en mi partida de nacimiento y en mi carnet de identidad ,cuyo número es el 40.707.141.
Esta carta va dirigida a todas vosotras porque deseo, con ella, daros esa satisfacción que sobradamente os merecéis y porque, en bien de todas, debo salir al paso de tanto desafuero publicado últimamente en diarios y revistas ,o emitido en otros medios de comunicación. Quiero puntualizaro sen primer lugar que mi Consultorio —nuestro querido y entrañable CONSULTORIO FRANCIS— jamás ha sido patrimonio de ningún oportunista de turno, de esos que han proliferado arrogándoselo en exclusiva. Es cierto, y vosotras lo sabíais, que desde hace años existía un “EQUIPO FRANCIS” ,plural y entregado para lograr dar salida a las numerosísimas respuestas que requerían vuestras consultas. Pero ese equipo siempre trabajó bajo mis directrices personales y ni una sola respuesta fue cursada sin mi visto bueno cariñoso, antes de estampar mi firma al pie. Por otra parte, el Consultorio que se emitía por radio era elaborado igualmente en equipo, y revisado —o corregido— previamente por mí o por la persona de mi mayor confianza. Quisiera que os quedase esto bien claro para quitaros el posible, y tan injusto, mal sabor que hayan podido dejaros esas falsas declaraciones hechas o aparecidas.
Debido también a los acontecimientos yo, que nunca quise hacer declaración alguna, me siento ahora moralmente obligada a déclararos que vivo, y he vivido siempre, entregada a mi familia y a vosotras .Que mi edad actual supera los 70 años .Que estoy casada ,soy madre de familia y tengo puestas mis esperanzasen mis nietos. (quién sabe si algún día mi hija. o mi dos nietas, deciden recoger mi ilusionado bagaje. .. !). También quiero deciros, como ya os dije en mi carta de despedida de la radio, que me siento cansada y necesito tranquilidad. Pero que soy yo sola quien se retira. Porque, como también os aclaré, la firma “FRANCIS” queda ahí con más fuerza que nunca .Con esos PRODUCTOS FRANCIS que muy bien conocéis, a vuestra disposición en todos los puntos habituales de venta. Con unos LABORATORIOS FRANCIS cada vez en mayor expansión, en los que laboran para vosotras unos especialistas en cosmética cada vez mejor dotados y más numerosos. Con un INSTITUTO DE BELLEZA FRANCIS, a la cabeza de los mejores centros estéticos de Europa, que os abre sus puertas de par en par.Y, finalmente con nuestro joven TRES EFES, nuestra FAMILIA FEMENINA FRANCIS, a cuyo teléfono amigo (el 21 1 58 58, prefijo 93) podéis dirigiros en consulta estética cuantas veces deseéis ... Todo esto puede ser, en definitiva, mi mejor legado para vosotras y para todas las mujeres de España.
Y ya debiera pasar a despedirme. Pero, antes de recluirme de nuevo en mi silencio, dejadme que os exprese una vez más mi amor y mi agradecimiento profundísimo por todo cuanto habéis supuesto para mí. A través de vuestra participación en el Consultorio habéis formado una imborrable parte de mi vida. Os vuelvo a dar las gracias de corazón y a aseguraros que, en este viejo y emocionado corazón mío ,vais a permanece por siempre y para siempre.
Desde mi retiro os envio el más sentido y sincero de mis abrazos.
ELENA FRANCIS"
Respecto a la identidad de la asesora más escuchada en España nos encontramos el siguiente artículo firmado por Lola Molinero en La Vanguardia (sábado, 18 febrero 1984): Lo cierto es que todos contribuimos a mantener el mito, Entre los colegas de este oficio, era conocida la auténtica personalidad de la consejera solemne y siempre razonable. Incluso el día que sentimos la orfandad de la voz de “nuestra conciencia colectiva”, nos invadió un cierto recato a la hora de desvelar el secreto, Fue demasiado sorprendente como para pensar únicamente en el tanto periodístico, olvidando la violación de un derecho psicológico como suponía impedir que fuera el propio “padre” quien se confesara libre y públicamente, sin presiones neurotizantes. Así hemos podido conocer de primera mano, a través de nuestro colega “El Peniódico”, la verdad de (su crítico taurino por más señas) Juan Soto Viñolo: “Yo fui la verdadera señora Francis”. Al tiempo ha cumplido con dos deberes: el de ser fiel a su empresa periodística y el de informar explícitamente a quienes no tenían más que dudas en torno al polémico consultorio.
Sin embargo, y para añadir más intriga a la verdadera ocupación de Francisca Elena Bes Calbet el domingo 31 julio 2005 se publicó una noticia en La Vanguardia: El legado de Elena Francis, miles de cartas dirigidas al consultorio han sido halladas en Cornellà. En una visita rutinaria de los técnicos municipales a una vieja masía catalana en proyecto de rehabilitación, antigua propiedad de la familia Fradera, se encontraron miles de cartas, todas con su correspondiente respuesta escrita a máquina: En algunos dormitorios había millares de ellas, guardadas en cajas e, incluso, en las sacas en las que la radio se las enviaba a la mujer que inventó y puso en marcha el popular consultorio. Todas, en su parte frontal repetían el mismo destinatario “Querida y apreciada señora Elena Francis...”.
Existía otra verdad al margen de lo que se escuchaba por la radio. Las cartas se respondían, una a una, a todas aquellas personas que solicitaban un consejo, una opinión. Prueba de ello es el testimonio de Pietat Estany, contratada por los Laboratorios Francis durante ocho años para que, en nombre de Elena Francis, respondiera por escrito una a una todas las cartas que se recibían en el consultorio y que no eran radiadas. “Su contenido era inconveniente: dibujaban el estado miserable de un país”. “Eran casos extremos, situaciones dramáticas. Conflictos sentimentales, enamoramientos con sentimiento de culpa, dudas sobre el sexo, chicas reprimidas en internados de monjas, remordimientos sobre la masturbación, infidelidades... y maltratos, palizas, embarazos indeseados de jovencitas, violaciones, hombres atormentados por su homosexualidad... De fondo, siempre impotencia, incomprensión, mucha incomunicación y soledad.” En esta entrevista realizada por Gemma Nierga en La Ventana (Cadena SER) Pietat Estany nos cuenta cómo consiguió el trabajo a través de un anuncio en el periódico y su experiencia en esos ocho años que ejerció anónimamente de Elena Francis. Una entrevista que merece la pena escuchar.



El consultorio de Elena Francis superó la dictadura y entró con ciertas ideas renovadas en la democracia española. Sin embargo, a pesar de intentar adaptarse a los cambios sociales, en 1984 desapareció de las ondas . "La mujer ha evolucionado mucho y ya no necesita consejos radiofónicos y por ello nos hemos visto obligados a suprimir el consultorio femenino. Así se manifestó Víctor Baldellou, director comercial de Bel Cosmetic. La decisión de la desaparición se debe a la falta de interés de la audiencia y su permanencia nos perjudica empresarialmente. " (La Vanguardia, Jueves 2 de Febrero de 1984).


La locutora que despidió el programa en su última emisión del 31 de enero de 1984 fue Rosario Caballé, voz de Elena Francis en los años 50.

Escuchemos la consulta de una joven llamada Leticia que duda sobre su noviazgo:

2 comentarios:

concha dijo...

Bueno, como todo lo que se han cargado con la etiqueta de "reflejo de una sociedad rétrógrada,, etc, etc" diríamos que ahora no existe la infelicidad, los malos tratos ni el sufrimiento; ahora somos todos más felices...ahora, en definitiva, no tenemos identificado al malo de la película. Menuda simpleza, y menuda estafa "ideológica". Querida Elena Francis; llegó un momento en que pasó a ser el o la pagana de la malaleche española, de la envidia nacional, de la progresía oportunista. Gracias a Dios en mi mente sigue estando una melodía preciosa que descubrí gracias a ese programa. Lo demás forma parte de la historia, al igual que sus detractores.

flor de loto dijo...

Lindisimo post. Gracias.